miércoles, 9 de mayo de 2012

La Pegatina y BaciamoLeMani

Las mejores noches siempre son las que menos lo esperas. Las que suceden casi sin planearlo. Y esa, fue una de mis mejores noches, ¡sin duda!

Todo empezó el sábado 3 de marzo, hace ya dos meses. Cómo casi todos los sábados, había quedado con mis amigas para tomar algo en un bar, en el pueblo. Estuvimos toda la tarde hablando, cenamos allí, y sin más, en mitad de la cena, surgió todo. Yo sabía que La Pegatina estaba de gira por el País Vasco, y mi amiga Naiara también. Lo que yo no sabía es que al día siguiente tocaban en su pueblo. Naiara vino a vivir a Cascante con nueve años, y antes vivía en Ondarroa.

Ella llevaba creo recordar que diez años sin ir a su pueblo. Y en mitad de la conversación, a alguien se le ocurrió decir: "-Oye, ¿y por qué no vamos mañana al concierto?". Todas nos reimos, lo tomamos medio en broma, la broma se alargó, y alguien soltó la gran frase "No hay huevos". Y evidentemente, los hubo.

Compramos las entradas esa misma noche, y al día siguiente, sin pensarlo demasiado, nos pusimos en marcha. Salimos del pueblo sobre las cuatro de la tarde, paramos en Pamplona a coger mantas y cojines y nos fuimos directas hacia Ondarroa. Y en poco más de hora y media, y después de confundirnos de salida, y dar unas pocas vueltas, llegamos al pueblo de mi amiga.

Dimos una pequeña vuelta, tomamos unas cañas y nos fuimos de cabeza al concierto. Era domingo, y no había mucha gente. Era una sala de conciertos pequeñita, había sitio para moverse, se estaba de maravilla! Y mejor que íbamos a estar aunque todavía no lo sabíamos. 

La Pegatina hizo su gira Adrenalina 2012 por el Pais Vasco con un grupo italiano. Eso si lo sabíamos. No conocíamos su nombre, ni los habíamos escuchado, pero fueron toda una revelación. Comenzaron tocando BaciamoLeMani, la verdad muy pocas canciones, pero fue muy divertido. Yo recomiendo escucharlos sin falta. Cuando subieron al escenario yo pensaba que no iban a tener sitio para todos. Iban vestidos muy italianos del campo. Al principio todo el mundo estaba un poco cortado, nadie los había escuchado, pero no se cortaron un pelo, me encantó! Uno de ellos bajó para acercarnos a todos más al escenario, sin dejar de tocar, y consiguieron que todos bailásemos con ellos en sólo dos canciones. 


Y tras su pequeño concierto, y un par de minutos de descanso, empezó el conciertazo de La Pegatina. Era mi tercer concierto, de mis amigas el cuarto y el quinto (¡somos unas fans!). Increible, sin palabras. El mejor concierto de mi vida. Decía lo mismo del primer concierto al que fui a verlos, en Pamplona, pero nada que ver. Aquel día me lo pasé en grande, no los conocia, no había escuchado una sola canción suya, pero fue tremendo. El segundo bueno, fue un concierto más grande, tocaron con Malú y Melendi, y había demasiadas niñas que se quedaron a verlos después de Melendi (sigo sin entenderlo). Pero este último... sin palabras, de verdad, no me cansaré de repetirlo.


Al no haber mucha gente podías moverte y bailar sin problemas. Porque otra cosa no, pero en los conciertos de La Pegatina, ¡se salta, se baila y se suda muchísimo! Un concierto alucinante. Y después de dos horas sin parar para nada, y cómo todavía queríamos más...

video

¡¡¡¡¡Hubo batukada!!!!! Porque ellos son grandes, muy grandes y ese era el mejor final que podían darnos.

Cuando acabó el concierto, siguió nuestra locura. Evidentemente no era momento de volvernos hasta Pamplona, y queríamos ver el pueblo de Naiara, así que nos quedamos a dormir en el coche. En un parking de una playa cerquita del pueblo. Lo cierto es que las vistas eran impresionantes, pero pasamos un frio que no se lo recomiendo a nadie...


Y después de desayunar y quedar con algunas amigas de la infancia de Nai, nos fuimos de visita por el pueblo. 


Andamos hasta el final del puerto. Puerto en el que casi morimos atropelladas por las miles de máquinas que había un lunes por la mañana en el momento en el que todos los barcos llegan a puerto. Inteligentes de nosotras...

  

Y después de comer, nos volvimos a casa después de un día alucinante y perfecto.

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